Diferencias entre renting y leasing: ¿cuál me conviene más? – Asesoría en Gandía

renting o leasing asesoría en Gandía

Desde nuestra Asesoría en Gandía vamos a comenzar este artículo, aunque pueda resultar contradictorio, mencionando aquello que tienen en común el renting y el leasing. Ambas son dos fórmulas ideadas para que autónomos y empresas (aunque recientemente se están popularizando estas fórmulas también entre particulares) puedan disfrutar y hacer uso de un bien, a cuya compra generalmente no podrían hacer frente económicamente, a cambio del pago de una cuota fija. Es decir, algo similar a un alquiler o un préstamo, aunque con algunas diferencias y peculiaridades que veremos a continuación.

Al hablar de renting y leasing generalmente todos pensamos en vehículos pero bajo estas fórmulas también se pueden adquirir otros bienes como maquinaria o equipos informáticos.

Ahora que ya sabemos que tienen en común, vamos a detallar las principales diferencias entre renting y leasing:

  • Los contratos de renting incluyen generalmente todos los gastos de mantenimiento del bien arrendado mientras que con el leasing suele ser el autónomo o empresa quien debe hacerse cargo de las revisiones, reparaciones, mantenimiento, seguros, etc. Es por ello que las cuotas de renting suelen ser más elevadas que las del leasing por el mismo bien.
  • Obligatoriamente los contratos de leasing deben incluir una opción de compra al final del periodo pactado. Se podría decir que el fin último de un contrato de leasing es la compra del bien por parte del arrendatario. Aunque llegado el momento, este puede decidir si compra el bien pagando la cuota residual que queda (el valor del bien menos las cuotas satisfechas durante el periodo de vigencia del contrato) o bien finalizarlo o, incluso, solicitar una prórroga del mismo. En el caso del renting lo más habitual al finalizar el contrato es que el bien sea sustituido por un modelo más actual y se inicie otro contrato. En este caso podemos decir que el fin último es tener equipos, vehículos o maquinaria siempre actualizados y en perfecto estado.
  • Además, como veremos al hablar de la fiscalidad, los contratos de leasing están sujetos a una mayor regulación.

La fiscalidad, otra de las diferencias entre renting y leasing

Otra de las grandes diferencias entre renting y leasing está relacionada con la fiscalidad.

En un contrato de renting, el bien es considerado como un gasto de alquiler y así se refleja en la cuenta de resultados. Es por ello, que las cuotas mensuales que abona el autónomo o empresa pueden ser deducidas en el IRPF o en el Impuesto de Sociedades como un gasto más. Eso sí tiene que quedar justificado que el bien es necesario para ejercer la actividad económica de la empresa o autónomo. En cuanto al IVA de las cuotas soportadas también se podrá desgravar en un 100% siempre y cuando se pueda demostrar que el bien es usado exclusivamente para fines profesionales. En caso de un uso mixto, personal y profesional, el  IVA de las cuotas se podrá desgravar en un 50%.

En el caso del leasing la fiscalidad es un poco más compleja. El bien aparece en el balance de la empresa como un activo inmovilizado y tiene la consideración de deuda en el pasivo de la empresa.

Simplificando, podemos decir que las cuotas de un contrato de leasing se dividen en tres conceptos: lo que pagamos por el bien, los intereses y el IVA.

Pues bien, a efectos del Impuesto de Sociedades o del IRPF, los autónomos o empresas se pueden deducir:

Con respecto al IVA, los autónomos y empresas que acceden a un contrato de leasing pueden desgravarse el IVA correspondiente al 100%.

Requisitos para disfrutar de las ventajas fiscales del leasing

Para poder beneficiarse de las ventajas fiscales que implica el leasing el contrato debe de cumplir una serie de requisitos (ya avanzábamos antes que es una fórmula mucha más regulada que la del renting) que se regulan en el artículo 106 del Impuesto de Sociedades y que son aplicables tanto a autónomos como a pymes. Las más reseñables son:

  • El bien alquilado tiene que estar sujeto al 100% a la actividad económica del autónomo o empresa.
  • Contrato de duración mínima de 2 años para bienes muebles, y de 10 años para bienes inmuebles.
  • Desglose necesario en el importe de las cuotas entre: recuperación del coste del bien , que deberá ser igual o creciente a lo largo de la duración del contrato excluyendo el valor de la opción de compra (valor residual); intereses e IVA correspondiente.

Si quieres que te aconsejemos sobre cuál es la mejor opción según tus circunstancias, no dudes en contactar con nuestra Asesoría en Gandía. Estaremos encantados de mostrarte las opciones disponibles, sus pros y sus contras.

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